29 ene 2009

Leyenda de Juanito del Oso
Había una vez un matrimonio de recién casados que vivía en el monte, cuidando de su rebaño de cabras y ovejas en la Fuente Piojosa, junto al Valdebuerco.Un día, el marido, que se llamaba Juan, tenía que bajar a La Baña, dejando sola a la mujer. Tenía que volver para la cena, pero pasó el tiempo, llegó la noche y el marido no llegaba. Hasta que ya muy tarde, cuando sólo andaban por el mundo la luna y los lobos, llamaron a la puerta, ella corrió a abrir esperando ver a su marido, pero no era él el que llamaba, sino un oso enorme. El oso tenía atemorizadas a las gentes de todos los pueblos y aldeas del lugar. Ella corrió asustada a esconderse de aquella fiera pero el oso corrió más que ella y se la llevó a su cueva donde la hizo su mujer. Cuando ya comenzaba a amanecer llegó Juan a casa y al ver que su mujer no estaba corrió desesperado por los montes llamándola a gritos, pero no la encontró jamás y desesperado el pobre hombre murió de pena al poco tiempo. Desde entonces la mujer, que era joven y fresca tuvo que vivir con el oso, llorando noche y día. Pasó el tiempo y un día le nació un hijo al que puso el nombre de Juan en recuerdo de su padre. Era un niño precioso con mucha fuerza. Juanito vivió con su madre creciendo y haciéndose cada vez más grande y más fuerte.Un día, que era fiesta en La Baña y el oso había salido a cazar, la mujer sintió ganas de bajar al baile del pueblo y le dijo a Juanito que quitara la losa que hacía de puerta. Poco después la madre y el hijo llegaron a La Baña y se presentaron en el baile ante el asombro de todos los presentes. Cuando el oso volvió a su cueva y vio que estaba vacía empezó a rugir de tal forma que se escuchaba desde varios kilómetros a la redonda. Desesperado corrió hasta La Baña en busca de la mujer y el niño, pero los hombres del pueblo ya estaban preparados con grandes palos y cuando el oso llegó y vio aquello, se asusto, huyó y nadie volvió a verlo jamás.Juanito y su madre se quedaron a vivir en La Baña. Ella nunca se casó pero vivió cuidada y protegida por si hijo "Juanito del Oso", que así era como le llamaban las gentes porque el mozo cuanto más grande se iba haciendo se parecía más a un oso hasta se decía que a escondidas se encontraba con el oso que capturó a su madre cuando era recién casada.

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